El Yeti

El morador blanco de las cumbres donde el aire se acaba

El Yeti
Ficha de la criatura
Otros nombresHombre de las Nieves, Meh-Teh, Migoi
RegiónHimalaya (Nepal, Tíbet, Bután)
Primer avistamientoTradición sherpa; huellas fotografiadas en 1951
Tipo de criaturaHomínido de montaña
Peligrosidad☾☾☾☾☾

El dueño original de la montaña

Para los sherpas el Yeti no es una novedad ni un monstruo: es un vecino peligroso al que conviene no nombrar de noche. Los monasterios de Nepal y Tíbet guardan desde hace siglos supuestas reliquias suyas —un cuero cabelludo, una mano momificada— y los pastores saben distinguir su rastro del de un oso.

Occidente lo descubrió en 1951, cuando el alpinista Eric Shipton fotografió en un glaciar del Everest una huella nítida de 33 centímetros junto a su piolet. Aquella imagen convirtió al «abominable hombre de las nieves» en una obsesión mundial.

Expediciones tras el rastro

En los años cincuenta y sesenta se organizaron expediciones solo para cazarlo, con patrocinio de periódicos y hasta del propio Edmund Hillary. Volvieron con pelos, excrementos y relatos de gritos en la niebla, pero sin criatura. Alpinistas de élite como Reinhold Messner dedicaron años a seguirlo; Messner concluyó que tras el mito camina el oso pardo del Himalaya, capaz de andar erguido sobre la nieve.

Lo que dice el ADN

Los análisis genéticos modernos de las reliquias y muestras «de Yeti» han dado casi siempre osos —pardos y tibetanos— y alguna cabra. Caso cerrado, dicen los laboratorios. Pero a 6.000 metros, con el viento borrando el mundo, los porteadores siguen encontrando huellas que suben en línea recta pendientes que un oso jamás tomaría. La montaña, de momento, guarda silencio.

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