Existen muchos juegos y pasatiempos de distintos tipos. Algunos son simples entretenimientos cuyo único objetivo es divertir; otros son actividades más exóticas, emparentadas con el tarot y con otras prácticas esotéricas. Ese es el caso del juego de la ouija: un juego con seguidores y detractores, que levanta polémica y que a veces se asocia con prácticas diabólicas, pero cuyo origen, y el de su propio nombre, resulta muy interesante.

Tablero de ouija antiguo iluminado por velas

Origen e historia del juego de la Ouija

El juego de la ouija es popular en todo el mundo, pero su origen exacto se desconoce. Suele situarse en el siglo XIX porque fue entonces cuando Elijah Bond lo patentó, aunque se practicaba desde décadas antes. Un juego de características similares es el popular entretenimiento de la copa: se compone de un tablero, igual que la ouija, y de un puntero que en este caso es un objeto de vidrio, a menudo sustituido por un vaso.

La vinculación de los juegos con el espiritismo es muy antigua y surge en Europa en la Edad Media, cuando cazadores, brujas y hechiceros tuvieron gran protagonismo. Posiblemente fue entonces cuando nació, de manera extraoficial, el juego de la ouija, que con el descubrimiento de América llegó a este continente de la mano de los exploradores.

Sobre el origen del nombre, se compone de dos palabras en dos idiomas, el francés y el alemán, y ambas significan lo mismo: sí. Oui es sí en francés y ja es sí en alemán.

Uno de los datos más curiosos es que, aunque el juego tiene carácter esotérico y se practica en privado y en grupo, en Estados Unidos fue comercializado como un juguete por Charles Kennard. Él sostenía que el verdadero origen de esta actividad se remontaba a las tradiciones egipcias y que estaba muy vinculado con el tarot, las cartas astrales y las runas.

Actualmente en algunos países se sigue vendiendo como un entretenimiento más, compuesto por un tablero y un puntero. En los países anglosajones se comercializa con el nombre de witchboard, que significa tablero de bruja.

Características del juego

Como hemos mencionado, el juego consta básicamente de un tablero, generalmente de madera, con un abecedario y, debajo, los números del 0 al 9. El tablero puede fabricarse en otros materiales, como plástico, metal o cartón, y llevar otros motivos decorativos, pero la base del juego de la ouija son siempre el abecedario y los números.

Para practicar el juego de la ouija hay que cumplir ciertas condiciones que nacen de su propia intención: como el objetivo es que los espíritus se manifiesten y transmitan sus mensajes, es importante crear antes una atmósfera y un ambiente adecuados. Así la sesión resulta más fácil y los mensajes llegan más claros.

Generalmente se practica de noche, con las luces apagadas o muy tenues, o simplemente con un par de velas encendidas. Después, los participantes colocan el dedo índice sobre el puntero e invocan a los espíritus. El puntero se mueve según la voluntad de las almas invocadas, que así revelan sus mensajes.

Hay varias maneras de invocar a los espíritus y a distintos seres. Generalmente se les llama almas, pero también puede tratarse de personas fallecidas, mascotas fallecidas, espíritus, ángeles, demonios, seres extraterrestres u otras entidades sobrenaturales. El puntero se desplaza por una fuerza misteriosa, que en este caso son los espíritus invocados.

Las razones para practicar la ouija son diversas. La mayoría de los jóvenes lo hacen por simple curiosidad o por vivir una experiencia extraordinaria. Otras muchas personas recurren al juego de la ouija para contactar con seres queridos ya fallecidos, convencidas de que tienen un mensaje o un consejo que darles y de que pueden llegar a ellos a través del tablero.

Quienes se dedican a las prácticas espiritistas suelen recurrir con frecuencia al juego de la ouija y al de la copa, con fines distintos: conocer los mensajes de otros seres del más allá o simplemente mantener el contacto con los espíritus. No hay datos precisos sobre quién practica esta actividad, ya que también lo hacen jóvenes y adolescentes, en la mayoría de los casos por curiosidad.

El significado del juego de la ouija admite muchas lecturas. Para quienes practican el tarot, la santería, los buzios o el llamado espiritismo de algunos países de América Latina, es una actividad más. Para muchas confesiones religiosas, en cambio, es una práctica diabólica que puede dañar a quienes participan en ella.

En el juego de la ouija se invocan espíritus o entidades sobrenaturales que pueden ser malignas o diabólicas, y por eso puede tener efectos negativos y perjudiciales para quienes lo practican. La Iglesia católica lo considera contrario a la voluntad de Dios, por dar protagonismo a fuerzas espirituales del más allá que pueden ser diabólicas. En algunos casos el juego puede resultar adictivo, porque no solo atrae la curiosidad, sino que se llega a establecer una relación con los espíritus.

También hay quien lo considera una farsa: piensan que el puntero no se mueve por la voluntad de los espíritus, sino por la fuerza, consciente o no, que ejercen las manos de los participantes apoyadas sobre él. Otra crítica habitual viene de quienes consideran que todas las actividades paranormales y las invocaciones de espíritus son falsas y carecen de sentido.

A veces los mensajes no son tan claros como se desearía: la palabra formada puede quedar mal definida o resultar ambigua. En esas situaciones conviene contar con alguien vinculado al espiritismo que conozca mejor el tema.

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