Todos soñamos varias veces cada noche, y casi todo se olvida antes del desayuno. Lo que queda, una imagen, una sensación, un lugar que no existe, es la materia con la que trabaja la interpretación de los sueños: no adivinar lo que va a pasar, sino entender qué estaba haciendo la cabeza mientras dormíamos.

Escena de sueño con símbolos flotando al amanecer

Una de las artes más antiguas

Interpretar sueños es un oficio con más de tres mil años. En Egipto ya circulaban libros de sueños hacia el 1300 antes de Cristo, y en el siglo II Artemidoro de Daldis escribió la Onirocrítica, cinco volúmenes de símbolos y su significado que se copiaron durante toda la Edad Media. Durante siglos el sueño se leyó como mensaje: de los dioses, de los muertos, del destino.

El cambio llega en 1899 con La interpretación de los sueños de Sigmund Freud, que lo convierte en mensaje de uno mismo: el sueño dice lo que despiertos no nos dejamos decir. Carl Jung fue más lejos y propuso que ciertos símbolos, el agua, la casa, la serpiente, la sombra, se repiten en todas las culturas porque hablan de algo común a todos. De ahí vienen los libros de sueños modernos.

Los símbolos más frecuentes

Hay sueños que tiene todo el mundo, en todas partes, y por eso son los primeros que aparecen en cualquier libro. Que se caen los dientes habla de la pérdida de control y del miedo a envejecer o a no gustar. Que te persiguen es la ansiedad hecha carrera: algo pendiente de lo que uno huye. Caer es soltar el control; volar, recuperarlo. El agua es la emoción, y su estado, clara, turbia, desbordada, dice cómo está la tuya.

La serpiente es un símbolo doble: amenaza y transformación, según el resto del sueño. Soñar con un difunto casi nunca habla de él, sino de lo que quedó sin decir. Perderse, llegar tarde a un examen o estar desnudo en público son variaciones del mismo miedo a no estar a la altura. Ninguno de estos significados es una sentencia: son puntos de partida que el resto del sueño confirma o desmiente.

Cómo recordar y anotar los sueños

El sueño se borra en minutos. Lo que funciona es tener papel o móvil junto a la cama y escribir nada más abrir los ojos, antes de levantarse, sin ordenar ni corregir: imágenes sueltas, palabras, lo que se sienta. Con dos semanas de anotaciones aparecen los patrones, y son los sueños que se repiten los que más merecen una lectura.

Al interpretar, conviene empezar por la emoción y no por el símbolo. Un mismo perro puede ser lealtad o amenaza; lo que lo decide es cómo te sentías al verlo. Y conviene preguntarse qué del día anterior se coló en el sueño: casi siempre hay una puerta.

El libro de los sueños online

En Esoterium cuentas tu sueño con tus palabras, tal como lo recuerdas. Se buscan en el relato los símbolos reconocibles y se lee lo que traen aplicado a lo que has contado: el mismo sueño no dice lo mismo a dos personas. Puedes contar seis sueños por sesión, cada lectura queda guardada y puedes decir si te ha servido con los botones de me gusta o no me gusta, que es lo que va afinando las interpretaciones.

Preguntas frecuentes

¿Los sueños predicen el futuro? No. Hablan del presente y de lo que pesa de él. Si un sueño parece anticipar algo, casi siempre es porque ya lo sabías sin decírtelo.

¿Qué significa tener el mismo sueño muchas veces? Que hay algo sin resolver que la cabeza vuelve a poner sobre la mesa. Los sueños recurrentes dejan de repetirse cuando se atiende lo que señalan.

¿Y las pesadillas? Son sueños con la emoción subida. Suelen bajar con el descanso y desaparecen cuando se afronta lo que las provoca. Si son frecuentes y afectan al sueño, es cosa de un médico, no de un libro.

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